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A pesar de sus extensos pergaminos, jugadores que llegaron
con un tremendo cartel terminan por sucumbir en Rangers
dejando en la crisis total a una institución,
desgraciadamente acostumbrada a estos trances.
Oscar Castillo
Diarioelcentro.cl
Lunes, 21 de Febrero
(Foto: rangers.cl)
Quienes asistieron a presenciar los primeros partidos
de Rangers en el actual torneo de apertura de la Primera
“A”, y hasta los mismos protagonistas del
equipo rojinegro, reconocían la enorme cantidad
de goles desperdiciados en la portería rival.
Las razones para esta impericia frente a las redes son
varias y diversas. Algunos hablan de ansiedad, otros
de atajadas notables de los arqueros rivales, apresuramiento
o hasta mala suerte.
Sin embargo, el tema de marcar goles en Rangers a la
luz de las cifras -a lo menos en un recuento de la última
década en Primera División- tiene un historial
que va más allá de la presente temporada
y que confirma una tendencia que, desgraciadamente,
nos lleva a pensar que esto recién comienza.
Si se considera la participación de Rangers en
torneos oficiales de Primera “A”, desde
1994 a la fecha, para diez torneos con la nueva modalidad
de torneos cortos, sólo un jugador ha llegado
en una misma competencia a la cantidad de diez goles,
tal cual lo hizo Luis Díaz en el certamen de
Apertura en que los talquinos lograron el vicecampeonato.
Sin embargo, en el segundo semestre del mismo año,
Díaz bajó su producción a cuatro
tantos.
ARTILLEROS
En la historia, Rangers ha tenido goleadores que han
destacado por su eficacia en el arco contrario. Fue
así como en los campeonatos de Primera División
de los años 1963 y 1964, Juan Soto llegó
a marcar 20 goles. También destaca en la estadística
rojinegra el atacante argentino, Héctor Emilio
Scandolli, quien en 1965 anotó 25 goles, transformándose
en el goleador nacional.
Lo más reciente corre por cuenta de Manuel García,
quien en el certamen de 1973 se inscribió con
19 anotaciones.
El recuento de la centenaria institución establece
que el mayor anotador histórico vistiendo la
camiseta rojinegra -tanto en Primera como en el Ascenso-
es Juan Soto, con 81 goles, seguido de Héctor
Emilio Scandolli y Ramón
“Choper” Castillo con 69 y 52 tantos, respectivamente.
FRUSTRADOS
También en la historia están aquellos
delanteros que han llegado precedidos de una notable
capacidad goleadora, pero con la rojinegra defraudaron.
El caso más llamativo corrió por cuenta
de Mario “Oso” Núñez, quien
en 1999 fue goleador nacional, marcando 34 goles con
O’Higgins.
En su debut con Rangers, en el Clausura de 2003, marcó
apenas cuatro goles, dos de ellos de penal. Y en el
apertura 2004 su escuálido aporte llegó
a los dos tantos, emigrando en el segundo semestre a
la tienda celeste.
Asimismo, Pascual De Gregorio llegó a Rangers
de vuelta en el Apertura de 2003 y no pudo ratificar
sus dotes de artillero, aunque marcó en cinco
veces.
Por su parte, en el Clausura de 2003, apareció
por estos lados el argentino Mariano Matías Martínez,
quien se inscribió tres veces en las redes enemigas.
El año recién pasado hubo un par de casos
para analizar. El técnico Gerardo Reinoso trajo
a los argentinos Matías Milozzi y Pablo Lezcano.
El primero anotó cinco goles en 13 partidos (tres
de ellos por la Pre-Sudamericana) y Lezcano nunca celebró
en los partidos en los que jugó.
En esta lista de intentos fallidos se podrían
sumar más casos, como los de Mario Horta, Álvaro
Pintos, Aldo Díaz, Natelson, Damián Yañez,
Malcom Moyano, Daniel Hormazábal, Cristián
Olguín, Hugo Vilches, Julio Osorio, Jaime Baeza,
Ike Uzoma, Cristián Torres, Marcelo Urzúa,
Juan Catafau, Cristián Armendáriz, Luis
Miranda, Zenón Riquelme y tantos más que
han pasado sin pena ni gloria, algunos de los cuales
ni siquiera alcanzaron a debutar.
PARAGUAYOS
A Rangers en la última década ha llegado
uno que otro delantero paraguayo. En 1999 José
Sulantay fichó a Tomás González,
quien fue un hallazgo interesante, ya que anotó
seis goles y en la actualidad juega en el Sportivo Luqueño
de la Primera División guaraní.
Ese mismo año llegó Néstor “Toro”
Cáceres, que marcó dos goles. En 2001
Juan Ubilla contrató a Julio César Ortellado,
quien venía de Antofagasta y en Talca marcó
tres goles. Ahora juega en su país y hace poco
figuró en una nómina de la selección
adulta paraguaya. Cosas del fútbol y de los goleadores.
LOS DE HOY, AYER
También es válido revisar la cantidad
de goles que marcaron en la temporada pasada los refuerzos
que contrató el Rojinegro para este año.
En la línea de los volantes aparecen Rodrigo
Núñez, quien defendiendo a Wanderers marcó
dos goles en el Apertura 2004 y uno en el Clausura de
ese mismo año; mientras David Reyes, jugando
en el Apertura para Puerto Montt llegó a seis
goles, y con Palestino, en el segundo torneo, anotó
cuatro tantos.
En cuanto a los delanteros, el escenario tiene diferentes
apuestas y esperanzas de mejorar el oscuro panorama
de las primeras fechas.
El paraguayo José Franco reforzó a Wanderers
en el Apertura marcando siete goles para después
emigrar a su país.
En tanto, Jorge Baeza, militó en Cobresal y marcó
dos goles en el Apertura y otros dos en el Clausura
(de los cuatro dos fueron de lanzamiento penal).
Áxel Ahumada vivió las dos caras de la
medalla, ya que en el Apertura marcó cinco en
Cobresal (un penal) y en el segundo semestre tuvo escasa
presencia en cancha y no marcó en Deportes Arica,
en la Primera “B”.
El defensa central, César Yáñez,
que militó en Audax Italiano no registró
goles en toda la temporada.
Finalmente, Eduardo Arancibia, último refuerzo
rojinegro, marcó un gol el año pasado
vistiendo las camisetas de Unión Española
en el Apertura y Cobreloa en el Clausura. El único
tanto lo hizo en la tienda hispana.
“ROMPERREDES” DE ASCENSO
Aunque en este recuento estadístico
se incluyen sólo participaciones de Rangers en
Primera A, no se puede dejar de reconocer la interesante
capacidad goleadora de algunos artilleros rojinegros
en el ascenso.
En 1988, donde Rangers logró el título,
Hermes Navarro anotó la no despreciable suma
de 17 goles y en 1990 Cristián Montecinos se
inscribió con 14.
Mención aparte merece Ramón Castillo -tercer
goleador histórico de Rangers-, quien no sólo
infló redes en Primera, sino con especial énfasis
en la hoy llamada “B”. En 1997 hizo 14 y
en 2000 llegó a 17 dianas, logrando en ambas
temporadas el Rojinegro su regreso al fútbol
de honor.
SOLÍS Y HERRERA
Los hinchas de Rangers siempre recuerdan con agrado
y nostalgia los planteles 1983 y 1985, que jugaban a
estadio lleno.
En el Rangers ’83, que dirigió Orlando
Aravena, el goleador del equipo en el certamen oficial
fue el volante de quite, Hugo Solís, quien marcó
diez tantos. Los delanteros de aquel equipo también
aportaron lo suyo, pero por debajo del “Cabezón”
Solís. Luis González marcó 9, Víctor
Estay y Rubens Nicola 8 cada uno y Mario Espinoza figuró
con siete anotaciones.
Por su parte, en 1985 se dio otra situación particular,
ya que al tope de la tabla de artilleros llegaron el
delantero Luis Alberto Ramos y el defensa argentino
Atilio Herrera, ambos con siete conversiones..
JOVEN DIVORCIO CON
EL ARCO
Hay varias cosas que unen a los futbolistas talquinos
Franco González y Juan José Albornoz.
Ambos aparecieron como emergentes proyectos hasta llegar
a vestir en el año 2000 la camiseta de la selección
chilena sub-20 de Héctor Pinto. Sin embargo,
su mayor similitud está marcada por sus intentos
de marcar goles con la camiseta rojinegra.
En el caso de González, su último gol
por los talquinos lo marcó en la competencia
del Ascenso del año 2000 frente a Ñublense.
En 2001 jugó en Primera “A” y no
pudo anotar. Luego, en 2002 jugó en Progreso
y en 2003 lo hizo en Temuco, donde registró una
anotación en la copa Sudamericana ante Naval
de Talcahuano. En 2004 regresó a Rangers y aún
no marca, cumpliendo casi cinco años sin celebrar
con esta polera.
Por su parte, Juan José Albornoz, volante que
ahora juega en Universidad de Concepción, debutó
por Rangers en 1999 y a lo largo de cinco temporadas
sólo marcó un tanto. Fue en 2003, en San
Carlos de Apoquindo, ante Universidad Católica.
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